LOCALES
Mónaco Café corrió la suerte de Cambiemos?
27 de enero de 2019
Los eneros en la ciudad capital siempre suelen ser un poco más amigables para quienes nos quedamos entre estas latitudes. Pensábamos hace unos minutos decirles que las calles son más amigables y despejadas pero no. Faltaríamos a la verdad. Ni despejadas ni amigables. A cada paso, un pozo.

La ciudad de Río Gallegos está intransitable. Decíamos entonces que de amigable, poco y nada. No por su gente sino por sus calles. A ver muchaches de Cambiemos de la Muni si se ponen las pilas y por lo menos le dedican lo poco que les queda de desatino y no gestión para dejarnos una Río Gallegos un poco menos caótica.

Pero volvamos a los amigos. De esos que se forjan en estas tierras. Los que resisten al frío. Al viento. A la lluvia. A la escarcha y la nieve. Y otra vez al viento. Esas amistades que se forjan caminando contra el viento. Con esa actitud corporal de “nosotrxs vamos a poder ganarle a esta”. Y bajamos la cabeza, damos la pelea con la espalda, entrecerramos un poco los ojos y andamos.

Y si hablamos de amigos, no podemos dejar de hablar del Café Mónaco. Emblemático lugar céntrico de encuentro y seguramente también por qué no de algún desencuentro y finales de historia. Y si hay un final de historia, parece ser el que protagoniza en estos días ya no un vecinx de la ciudad sino el mismísimo Café Mónaco.

Sí, así como lo leen queridxs seguidores de BaS. Parecería que Mónaco ha cerrado sus puertas. Corrió la suerte del cambio. La suerte de Cambiemos. Si habrá tomado cafecito y alguna que otra cosa más el representante de Cambiemos en nuestra Provincia, Eduardo Costa.

Bueno, parece que ya no podrá tomar más cafecito por esas mesas. Su desgobierno parece que logró lo que no había podido ni siquiera el desastre de De la Rúa: cerrar Café Mónaco.

Recuerden las caras queridxs seguidores.

El cierre del mítico Café Mónaco en pleno centro riogalleguense es el emblema de la crisis, el ajuste y el hambre que provocaron desde la centralidad más absoluta del país al mando de Cambiemos. Al mando de Costa y sus secuaces. Ya no hay más café. Ya no hay más encuentros y esas mesas históricas que se reunían con vista al mástil que orgullosamente contiene a nuestra bandera. Los colores celeste y blanco. Los colores de nuestra Patria. Honrándola desde aquí. Un poco de pudor debería darle a algunxs seguir caminando por las calles y seguir saliendo en los medios hablando de compañías y soledad.

Soledad es la que se tiene cuando se sufre la desilusión del fin de los sueños. Sueños como el de Mónaco. Sueños como el de cada uno que alguna vez se sentó a tomar un café, a leer, a escribir sus sueños allí. Que no nos quiten los sueños. Que nos dejen creer en que es posible una Santa Cruz mejor. Sigamos trabajando para eso. Desde aquí, desde BaS, nuestro humilde aporte al camino de construcción de tus sueños. 


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