El Puchero
De Río Gallegos a Londres: quién es Santiago García Trías, la nueva promesa del diseño argentino
11 de noviembre de 2018
Se formó en Central St.Martins, una de las mejores universidades de diseño del mundo y trabajó para Alexander McQueen, Gucci y Lanvin. Con una impronta internacional marcada, un sello lúcido inconfundible y una fusión de géneros cosmopolitas se animó a volver a Buenos Aires para diseñar su propia firma: Chimen Aike. "No quería hacer otra marca argentina relacionada con el gaucho"

Chimen Aike suena original, inefable, características que se distinguen en sus creaciones de autor. Bajo este nombre que resuena particular – Santiago García Trías -el joven diseñador argentino nacido en Río Gallegos con formación internacional y con una visión lúdica de la moda femenina, nombró su primer proyecto argentino.

De vuelta en el país, luego de pasar 7 años profesionalizándose en Londres y París, García Trías se animó a desembarcar con un ecléctico espacio propio en el barrio de la Recoleta.

El amplio y luminoso showroom fue diseñado por la arquitecta Michelle Parisier, un lugar perfecto para recibir de manera personalizada a sus clientes. Infobae recorrió la novedosa firma en el debut de su colección de verano BANG.

-¿Ya desde la elección del nombre se buscó una identidad genuina?

-Elegí Chimen Aike porque así se llamaba la estancia ubicada en Río Gallegos donde me crié hasta terminar el colegio. De ahí viene mucha de la inspiración para mis prendas y hasta el armado del showroom.

-¿A los 18 años decidió dejar su ciudad natal para venir a estudiar a Buenos Aires?

-Sí, pero para estudiar la carrera de Arquitectura con la idea de recibirme de arquitecto. Mientras cursaba las primeras materias de diseño notaba que me faltaba algo más, fue muy poco lo que pude cursar porque en el medio me encontré con una amiga que estaba estudiando en Central St. Martins en Londres, ella fue la que incentivó a presentar mis trabajos. Fue lo que hice, envíe mi portfolio y me aceptaron en Fashion Print Design. Al tiempo me ofrecieron seguir con el máster, no pude dejar pasar esa oportunidad.

-¿Cómo fue esa experiencia de formación académica en una de las mejores universidades de diseño del mundo?

Fue increíble, a la vez muy duro por el nivel de exigencia y competencia. Aplican 3 mil personas y logran el ingreso 300 alumnos. Cuando uno asume ese compromiso tiene la responsabilidad de pelear por ese puesto y proyecto. La facultad, me dio la plataforma para trabajos posteriores.

En paralelo con el máster, Santiago, recibió la convocatoria de ser parte de los gigantes de la industria internacional como son Alexander McQueen, Gucci y Lanvin.

Más tarde decidió seguir el camino en firmas de autor: "Con las marcas más chicas necesitas ser multifacético y aprender todo, cada eslabón de la cadena desde las molderías, coser los botones o atender a las clientes. En una firma grande eso no lo llegas hacer", resaltó.

-¿Qué diferencia encontró entre la moda francesa y la británica?

– Es muy distinta. En Francia percibí que hay una re valorización de las tradiciones fundacionales de la moda. Lo vi en ateliers con mujeres de más de 60 años que mantienen vigente ese legado. Sumado al hecho de estar en París se respira fashion en todo momento.

-¿Por qué optó por regresar a Buenos Aires?

– Podría haberme quedado, tenía trabajo en París pero el desafío de volver con mi propio proyecto, idear una marca desde cero es algo que no había hecho nunca. En un año tuve que poner el marcha todo, desde encarar la mudanza internacional, la elección del lugar hasta cada pieza de la colección, el nombre con que bauticé la esta propuesta de verano resume todo eso: fue un BANG.


Desde una línea net-clásica hasta un explosión de color y estampas

Géneros singulares. "El proceso de las telas que es lo que más gusta desarrollar. En Argentina, hay una gran limitación y eso obliga hacer más creativo para lograr un producto diferenciado. Es un mecanismo muy aplicado en de St. Martin, busqué en Chimen Aike un balance interesante entre géneros internacionales y nacionales. Un fusión que logra el equilibrio y se traduce en una moldería variada, con pantalones rectos, camperas de cuero clásicas intervenidas, t-shirts voluminosas", resaltó el diseñador.

El showroom es tan ecléctico como la ropa: "La premisa fue algo fusionar elementos de decoración que no tengan que ver el uno con el otro, pero la vez que mantengan un cierta armonía. Una alfombra -que la confeccionan en el campo- los arreglos florales son silvestres y rústicos, combinados de piezas de art déco, y detalles lumínicos, todo en un mismo espacio" .


La campera clásica intervenida con color y mix de estampas

-¿El campo fue su gran fuente de inspiración?

– No quería hacer otra marca argentina relacionado con el Gaucho. El diseño argentino puede ser reflejado desde otro punto de vista para salir del estereotipo. El campo nuestro produce la lana, vamos a intentar que esté presente desde otro lugar.

Como el nombre de la colección de verano 2019 indica – BANG- onomatopeya que alude a la choque o explosión la primera propuesta del creador refleja su impronta cosmopolita con piezas audaces desde sus colores y estampas, creadas de manera artesanal por el propio diseñador, hasta un línea más sobria con prendas atemporales e infaltables del guardarropas femenino: "BANG es la fuerza en medio del caos y da como resultado una poderosa contraposición de textiles, texturas y molderías que, usualmente no irían juntas, pero si en Chimen Aike".

El secreto de la identidad rige es como se combinan estas piezas. "Una persona súper clásica que deciden ir por el negro y la quiere arriesgar pantalón estampado con muy versátil".


Cuero, satín, gamuzas dan vida a su colección

– ¿Las argentinas se animan a ese BANG o son más conservadoras?

– Tiene cierto miedo hasta que se lo ven a alguien. En Europa se maneja otro lenguaje a la hora de vestir, tiene más que ver con lo tiene ganas de llevar. Igual percibo cada vez más que se arriesgan .

La propuesta del creador se completa con un inventario de camperas cuyas cinturas, cuellos remiten a la estética de Christian Dior; y a su vez, adoptan la morfología de una bomber jacket o biker jacket. Botas texanas, t- shirts, blazers que admite siluetas ceñidas, así como otras en relieve.

La paleta tan variada como efusiva: naranja, lima, violeta, turquesa, fucsia, y el clásico negro y blanco. En materiales recorre como cuero, satín, gamuzas en combinación con diferentes estampas y metalizados.


La paleta tan variada como su autoría: naranja, lima, violeta, turquesa, fucsia, y el clásico negro y blanco.

-¿A qué figura le motivaría vestir?

– A Juliana Awada. El saco sastrero blanco fue diseñado pensado en este tipo de perfil, eso es algo que podría llevar. Es clásico y depurado, pero no lo ves así en otro lugar.

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