PROVINCIALES
Santa Cruz espera fuertes represalias por rechazar el Presupuesto y la adenda
1 de octubre de 2018
En realidad comenzaron este mes con las idas y vueltas por adelantos de coparticipación. La provincia sabe que se vienen tiempos de mayor tensión con el Gobierno de la alianza Cambiemos, aun así, no va a firmar.

“No fue casual que nos demoraran más de dos semanas el adelanto intra-mes, después de varias reuniones del Vicegobernador”, porque “estamos recibiendo presiones con el tema del presupuesto y la Adenda del Consenso Fiscal”, denunció la semana pasada el ministro de Economía, Finanzas e Infraestructura, Ignacio Perincioli.

Los adelantos “intra-mes” son una modalidad que emplazó el Gobierno de Mauricio Macri, cuando le cerró el grifo a los giros del Tesoro Nacional y comenzó a hacer anticipos de coparticipación que descuenta por lo general dos semanas después de darlos.

El intra-mes que se había pedido era para reemplazar los $130 millones que la nación le retuvo a Santa Cruz y que hicieron que el Gobierno tuviese que reprogramar al menos dos veces los anuncios de pago a los docentes. 

La idea de que este tipo de maniobras se van a profundizar con la negativa de la gobernadora Alicia Kirchner a firmar la adenda del consenso fiscal, pero además su orden para que los legisladores del FPV no voten el Presupuesto 2019, también se da en otras provincias opositoras, o para Cambiemos “parias”. 

Así lo reflejó el Diario de La Pampa, que contó cómo Cambiemos está “aislando” a los gobernadores Carlos Verna, Adolfo Rodríguez Saa y a la propia Kirchner, por negarse a acceder al ajuste que surge del compromiso para el cumplimiento de pautas con el FMI.

En la víspera, el vicegobernador Pablo González le adelantó que “nosotros sabemos que la no firma de esta modificación al consenso fiscal nos traerá más problemas, más baja de partidas para obras, no transferencia de fondos para mantener la Caja de Previsión, pero asumimos nuestros compromisos con la gente”. 

Sucede que en 2017 el Gobierno de Santa Cruz firmó el Consenso Fiscal bajo amenaza de quedarse sin los aportes para el déficit de su caja de jubilaciones, pero seis meses más tarde la Nación rompió el acuerdo cuando eliminó el Fondo Federal Solidario que estaba garantizado en el acuerdo y además empezó a retacear los fondos para sostener el rojo jubilatorio.

Pero la clave para repudiar la adenda es que traerá durísimas consecuencias para el bolsillo de los empleados municipales y de la administración central porque entre los términos del agregado que pretende la Nación está la derogación de las exenciones del pago de Ganancias, lo que hará que para el cálculo se tengan en cuenta los plus y horas extras, entre otros. 

Ya el lunes de la semana pasada, el ministro de Gobierno, Fernando Basanta ejemplificó en una entrevista con Tiempo FM, que los municipales de Río Gallegos que cobren más de $32.000 “tributarán ganancias y los barrenderos o recolectores de basura que hagan horas extras comenzarán a tributar este impuesto”. 

“Nuestro rechazo tiene que ver con cómo entendemos la política” le dijo una fuente, para explicar por qué no aceptaban la adenda, que por otro lado incluye la postergación de la rebaja del Impuesto a los Sellos que a regañadientes cedieron las provincias el año pasado.

Por otro lado, un dato de la adenda es que en uno de sus párrafos dice que “las partes (Nación y provincias) entienden que es fundamental contar con un Presupuesto para el ejercicio 2019 aprobado…”, algo que al menos no es así para Santa Cruz, o por lo menos no en estos términos. 

De hecho, ya mucho se habló la semana pasada de cómo ésta es la única provincia que cae un 19% en comparación con el presupuesto de este año, mientras que al resto de las jurisdicciones les asigna una recomposición nominal del 30% en promedio, que, sin tener en cuenta la inflación, las deja en menos 15%. 

Comentarios