Río Gallegos

19 de noviembre

Giubetich: en soledad, enojado y decepcionado

El intendente de la capital santacruceña sabe que tiene que moverse rápido, hasta acá contó con el financiamiento del gobierno nacional por el cual militó y hoy sabe que le está dando la espalda.

En los próximos meses al municipio de Río Gallegos le costará pagar los sueldos y el aguinaldo, por eso Roberto Giubetich comenzó a hacer política, y ayer el miércoles se juntó con los concejales para coparticipar el problema que afronta.

Se siente solo, dado que Eduardo Costa ya cumplió su objetivo de ganar las elecciones legislativas intermedias y ya, hasta dentro de 2 años no le interesa aparecer como salvándole las papas ni a él, ni al municipio.

En la reunión con los concejales, Giubetich afirmó que le solicitó al gobierno nacional financiamiento hasta diciembre de 2019 por 240 millones de pesos, al mismo momento confirmó que esa solicitud fue rechazada de plano por los funcionarios nacionales, que antes de las elecciones solo de abocaban a atender a intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que prometieron cortar la boleta de CFK en sus distritos.

Para eso ahora apura una sesión extraordinaria para el próximo martes 10 de noviembre, donde pretende que los concejales autoricen al ejecutivo a endeudarse por 10 millones de pesos con el Banco Nación.

Todavía se desconoce la posición del bloque del FPV, y algunos dudan que pueda ser similar a la de Cambiemos en la legislatura provincial, que sistemáticamente se negaron a autorizar al gobierno de Alicia Kirchner a tomar empréstitos, y finalizó con aquella sesión donde los gremios que acompañan a Eduardo Costa casi incendian la cámara de diputados.

El mensaje de la posible renuncia del titular del ejecutivo municipal fue para Eduardo Costa, dado que una precipitada salida de Giubetich causa una conmoción política en la ciudad con más votantes de la provincia, que si es antes del 10 de diciembre y convocando a una elección es muy probable que gane el FPV, y si es después, asumiría Evaristo Ruiz enfrentado con el propio intendente y con Eduardo Costa. 

Los otros ediles de Cambiemos, Kigma y Leguizamón tampoco comulgan con el binomio Giubetich-Costa, y a Daniel Roquel nadie lo quiere.

La preocupación del intendente es pagar los salarios de los más de 4.000 empleados municipales, a los cuales el diputado por pueblo Santiago Gómez ya acusó a varios de ñoquis, dando así comienzo a una cacería de brujas que redundará en despidos masivos.

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