Río Gallegos

20 de noviembre

Reformas de Macri apuntan fuerte a las provincias

Bajo el planteo de llegar a “consensos básicos”, el presidente planteó tres grandes ejes de reformas. En el primero, en lo fiscal y tributario, la mirada se posó fuertemente en las provincias. “No se puede gastar más de lo que entra”, fue la primera advertencia y luego enfatizó en la cuestión previsional. “No puede haber regímenes de privilegio”, apuntando a la edad jubilatoria en especial, en clara referencia, entre otros, a los sistemas provinciales no transferidos.

En un auditorio que escuchó silenciosamente por casi 35 minutos al presidente de la Nación, Mauricio Macri presentó los ejes sobre los cuales pretende que en los próximos meses se articulen una serie de reformas para cambiar varias de las bases sobre las cuales hoy se maneja el país.

Reforma política, judicial, tributaria y fiscal, “apuntando como objetivo primordial bajar la pobreza” fue el mensaje que dejó el presidente.

Varios salieron de allí con caras más serias de las que entraron. Gobernadores y sindicalistas los principales. Es que las palabras del primer mandatario pudieron ser leídas como mensajes de ajuste, tanto para las provincias como para los sindicalistas, de los que dijo “no puede ser que en el país haya más de 3 mil gremios, pero son sólo 600 los que se sientan en paritarias”.

A los gobernadores, con quienes se verá cara a cara el próximo jueves 9 de noviembre en la quinta de Olivos, Macri les anticipó cual será la postura con la que concurrirá a ese encuentro.

Cambiar el esquema de impuestos (municipales, provinciales y nacionales) para eliminar aquellos que son distorsivos, apuntando, principalmente, al impuesto a los ingresos brutos, recaudación que para la mayoría de las provincias son las principales de sus presupuestos.

Pero también volvió a reclamarles la necesidad de que, como se firmó en el acuerdo de responsabilidad fiscal, se tienda a un equilibrio de las cuentas, como así también a que acompañen “las reformas previsionales y laborales”.

Así, aunque dio ejemplos nacionales, el empleo público y los sistemas previsionales son el principal punto de debate que se planteará entre la Nación y las Provincias.

Desde ese aspecto, Santa Cruz está entre las más perjudicadas. Uno porque la provincia hoy no tiene margen para realizar ninguna reforma impositiva que tienda a disminuir los ingresos brutos, ya que por el momento no se avizora con qué fuente de financiamiento podría ser reemplazado.

Pero también deberá afrontar otro tema extremadamente sensible en la sociedad santacruceña, sobre todo la que depende del Estado: el esquema previsional provincial.

“No puede ser que haya un argentino que se jubile a los 45 años cuando otro argentino lo hace a los 65 años” remarcó Macri al hablar de las cosas que se deben “sincerar” para “corregir” en los esquemas previsionales. Además, planteó la necesidad de que las provincias hagan esa armonización para “evitar el desfasaje” entre retiros jubilatorios de privilegio como el que tienen algunos distritos, como es el caso (por cuestión de la edad) que ocurre en Santa Cruz.

Eso implica que se insistirá, a partir de lo que manda la Ley de Reparación Histórica, en la necesidad de que las trece provincias que no han “armonizado” su régimen previsional, finalmente accedan a realizarlo. Pero esta reforma es algo que, por ahora, no se avizora que exista un escenario factible para que la provincia acceda a ello.

“No se trata de sacar o ajustar sino de poner. Ceder en algo para crecer”, afirmó Mauricio Macri, aunque no le quedó claro a los gobernadores cómo podría instrumentarse eso, en sus casos. “Detrás del cambio hay a veces una mirada reaccionaria y conservadora; hay privilegios”, dijo el presidente sin mencionar a nadie en particular al exponer los lineamientos de lo que serán las reformas que ya se proyectan.

Por momentos en su mensaje fue directo a los gobernadores, al repetir “No podemos gastar más de lo que recaudamos. Tenemos que comprometernos a un equilibro fiscal”.

Equilibrio fiscal

Para Macri, la idea de un régimen de equilibrio fiscal y la búsqueda de un sistema de cuentas con superávit entre la Nación y las provincias “no es negociable”. Así, desde la Casa Rosada se afirmó que este plan contempla una reforma de responsabilidad fiscal con una suerte de esquema de premios y castigos a fin de que aquellos gobernadores que se excedan en los gastos no tendrán posibilidad de tomar deuda en el exterior o tampoco podrán contratar más empleados públicos.

Fue el ministro de la Producción, Fernando Cabrera, quien reconoció que bajo la frase “tenemos que tener impuestos más simples” que dijo el jefe de Estado, se apuntaba, entre otras cosas, a “reducir sustancialmente el impuesto a los ingresos brutos y al sello en las provincias”. Eso implicaría para Santa Cruz una resignación de unos 6.000 millones de pesos al año… Imposible de afrontar.

Además de Alicia Kirchner, estuvieron en la cúpula del CCK los gobernadores Miguel Lifschitz (Santa Fe), Hugo Passalacqua (Misiones), Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), María Eugenia Vidal (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Verna (La Pampa), Omar Gutiérrez (Neuquén), Alfredo Cornejo (Mendoza), Sergio Casas (La Rioja), Ricardo Colombi (Corrientes), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gerardo Morales (Jujuy), Alberto Weretilneck (Río Negro), Horacio Rodríguez Larreta (Ciudad de Buenos Aires) y Juan Manzur (Tucumán). Sólo faltaron los mandatarios de San Juan, Chubut y San Luis.

Otros pedidos 

El listado de reformas que anunció Macri para los gobernadores no se limitó al plano fiscal o impositivo: también pidió que adhieran a la nueva ley de ART las provincias que no lo hicieron hasta ahora, que son la mayoría con la excepción de Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.

“Debemos terminar juntos con la mafia de los juicios laborales”, desafió el presidente a los gobernadores.

Y en plan de reclamos, también el jefe de Estado recomendó a los gobernadores que se sumen al régimen nacional de ley de acceso a la información pública.

Cabe recordar que las reformas tributaria y previsional, de hecho, están comprometidas por leyes que el Poder Ejecutivo promovió y logró que se aprobaran en el Congreso.

En el primer caso, el mandato es que se aprueben cambios en 2018 (más allá de que las modificaciones serían graduales); en el segundo caso, el plazo dispuesto es de tres años, contados desde la vigencia de la ley 27.260 -la que dispuso el plan de reparación histórica para jubilados y pensionados de la ANSeS-, lo cual implica que para mediados de 2019 debería existir un proyecto definitivo para un nuevo sistema previsional.

Ver la letra chica

Algunos gobernadores hablaron luego del acto. En el caso de Juan Manuel Urtubey de Salta, admitió que se deben reducir impuestos, pero que para las provincias es necesario “ver la letra chica”, pero aprovechó y pasó un mensaje inevitable a la Casa Rosada que puede ser un antecedente de cómo se pararán los gobernadores frente a la presión de ajuste: “Hay que discutir cada tema porque, en definitiva, el gran eje del déficit fiscal está en el presupuesto nacional”, advirtió.

El socialista Miguel Lifschitz se mostró dispuesto a acompañar las reformas que pidió Macri, aunque sostuvo que “no todas las provincias están en igual situación”. Y aclaró: “Nosotros en Santa Fe hicimos esfuerzos en reducir el gasto público y el impacto de los impuestos”.

Pero recordó que hay latente entre Nación y provincias, un tema que Macri no mencionó: la coparticipación y el reclamo de la provincia de Buenos Aires por el Fondo del Conurbano. Sobre este punto, el gobernador Lifschitz habló por lo que piensan el resto de sus pares: “No se puede resolver desde el punto de vista jurídico en la Corte, sino que la solución deberá llegar por vía política”.

La convocatoria es ahora para el próximo 9 de noviembre. No parece que será una puja fácil entre Nación y provincias. Aunque sobre algunos conceptos básicos vertidos por el presidente ayer hay consenso, en la forma de ejecutarlos y las posibilidades concretas de hacerlo es donde aparecen todas las diferencias, fundamentalmente ante el delicado panorama económico y financiero que muchos distritos del país, como Santa Cruz, atraviesan.

 

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