NACIONALES
El Papa pidió terminar con la “La cultura egoista” que descarta a quien no es productivo
1 de abril de 2018
El papa Francisco imploró “esperanza”, “paz” y “dignidad” en un mundo marcado por tantas injusticias y violencias tras la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo, que el pontífice imparte dos veces al año al final de la Semana Santa y en Navidad.

“Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común, garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos.”

“Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados –tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte–, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo”, instó el pontífice.

Asomado al balcón de la logia central de la basílica de San Pedro, el papa Francisco hizo un repaso de la violencia y el sufrimiento que aflige al mundo al recordar a los niños que, “a causa de las guerras y el hambre, crecen sin esperanza, carentes de educación y de asistencia sanitaria”.

"Los anuncios de Dios son sorpresas" 

Horas antes, Francisco protagonizó la clásica misa que da inicio a la tradicional celebración del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro. Se refirió al anuncio de la resurrección, que "desde los primeros tiempos de los cristianos iba de boca en boca" y explicó que "los anuncios de Dios son siempre sorpresas".

"Nuestro Dios es el Dios de las sorpresas", dijo Francisco ante los miles de fieles que se acercaron al Vaticano. "Y así, desde el inicio de la historia de la salvación, de nuestro padre Abraham, te sorprende". Luego indicó que "la sorpresa es eso que te conmueve el corazón" y agregó: "Por decirlo un poco con el lenguaje de los jóvenes, la sorpresa es un 'golpe bajo' porque no lo esperas".

El Papa profundizó luego la importancia de estos anuncios: "Es importante caminar, correr, para ver esa sorpresa, ese anuncio. También hoy sucede en nuestros barrios, en los pueblos, cuando pasa algo extraordinario la gente corre a ver", afirmó. "Las sorpresas, las buenas noticias, se dan siempre así: de prisa" 

"¿Y yo qué?", preguntó Francisco para finalizar. "¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir deprisa, o siempre estoy con esa cancioncita 'mañana veré, mañana, mañana…?". ¿Qué me dice a mí la sorpresa?", reflexionó. "Juan y Pedro fueron corriendo al sepulcro. Juan, dice el Evangelio, creyó. También Pedro creyó, pero a su modo, con la fe mezclada un poco con el cargo de conciencia de haber renegado del Señor", dijo. "Y yo, hoy, en esta Pascua de 2018, ¿yo qué?, ¿tú qué?, ¿yo qué?".

Etiquetas
Comentarios