NACIONALES
Ahora sí van por la plata de los jubilados
17 de diciembre de 2017
La reforma previsional es la pieza clave para cubrir el bache de la reforma tributaria y el acuerdo fiscal, que desvían fondos a la gobernadora Vidal para la campaña para la reelección suya y de Macri en 2019.

Por Alfredo Zaiat

La resistencia social y política para detener el asalto a los ingresos de los jubilados y de los titulares de la Asignación Universal por Hijo pretende ser neutralizada con el anuncio de un “bono compensador”. Iniciativa que deja al descubierto el carácter regresivo de la reforma previsional. El gobierno ha estado presentando el Teorema de Tonelli (“los jubilados recibirán menos plata, pero no perderán poder adquisitivo”) como su principal estrategia de marketing de confusión. El costo fiscal de ese bono será de apenas 4000 a 5000 millones de pesos, cuando el “ahorro” total en seguridad social por el cambio de la fórmula de movilidad está estimado en 100.000 millones de pesos. Esta poda es sólo para el 2018 pero se seguirá acumulando en los años siguientes. Es irrisorio el monto del bono a los jubilados, incluso es menor al de 1000 pesos entregado a fines del año pasado, y con una inflación del 25 por ciento acumulada en este año. Si el gobierno tuvo que anunciar un bono de una suma insignificante de 300 a 750 a jubilaciones de hasta 10 mil pesos revela que la nueva fórmula de movilidad perjudica a los jubilados. Ese monto no cubrirá la pérdida estimada de 5000 pesos en el año de la jubilación mínima en 2018, además no se integrará al haber ni se contará para el aguinaldo. Esto implica que la base de los futuros aumentos de las jubilaciones y de la AUH quedará devaluada con la que surja de la nueva movilidad. 

El bono por única vez es un engaña pichanga para que los jubilados caminen adormecidos por la inmensa maquinaria de propaganda pública y privada hacia el altar del sacrificio. 

Desfinanciamiento 

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es el reaseguro del sistema jubilatorio estatal, de reparto y de solidaridad intergeneracional. Nació de la eliminación del espectacular negocio financiero de las AFJP con el aporte previsional de los trabajadores. El valor de los activos recuperados transferidos a la Anses el 5 de diciembre de 2008 fue de 98.083 millones de pesos. El último dato informado indica que suma 991.229 millones de pesos, al 28 de junio de 2017. Este monto es casi equivalente al total de las prestaciones previsionales de la Anses, según registro del proyecto de Presupuesto 2018. 

El gobierno, economistas promotores del regreso de las AFJP y analistas que exhiben sin pudor ignorancia acerca de la cuestión previsional afirman que el sistema está quebrado. Para avanzar sobre los ingresos de los jubilados, el presidente Mauricio Macri les dijo a los gobernadores que “la Anses no da para más”.  

El sistema jubilatorio está en tensión, como otros, por el aumento de la expectativa de vida y las transformaciones del mundo laboral, pero no está quebrado. Sin el desfinanciamiento deliberado que implementa el gobierno y con la fortaleza del FGS, el régimen de jubilaciones de reparto, incluyendo a los más de 3 millones de personas incorporados por moratoria, no es deficitario y es sustentable en el mediano plazo. 

Antes de que la gestión Cambiemos comenzara a realizar desaguisados con la Anses, el resultado de las cuentas de la seguridad social era superavitario en 1,2 por ciento en relación al PIB en 2015. Quienes hoy son oficialistas, políticos y medios de comunicación, advirtieron durante años cuando eran oposición de que se estaba dilapidando “la plata de los jubilados”. No era así, pero ese discurso fue tan intenso que no pocos lo creyeron. Esos mismos guardianes de la ortodoxia fiscal se han lanzado ahora sí a capturar “la plata de los jubilados” por dos vías:  

1. Restando recursos de la Anses en forma directa para financiar provincias e indirecta disminuyendo aportes impositivos y empresarios. 

2. Podando el aumento previsto con la actual movilidad jubilatoria por unos 100 mil millones de pesos. 

El sistema previsional no está quebrado; el macrismo lo está debilitando al desfinanciarlo. Como se mencionó, las cuentas de la seguridad social eran superavitarias en 1,2 por ciento del PIB en 2015. Este año terminarían con un déficit de 0,6 por ciento. Son estimaciones realizadas por el economista macrista Carlos Melconian. El desequilibrio fue provocado por no compensar la deducción del 15 por ciento de la masa coparticipable entre las provincias con destino a la Anses. Las cuentas previsionales también fueron afectadas por la denominada “reparación histórica” a los jubilados. 

En lugar de pensar alternativas para acercar recursos a la Anses que cubran las consecuencias de esas dos medidas que son responsabilidad de la actual gestión, el gobierno de Cambiemos decidió emprender contra los haberes de los jubilados y profundizar el desequilibrio fiscal. 

FGS  

Analistas y políticos de vertientes ideológicas diversas colaboraron en la confusión general al hablar de la “plata de los jubilados”. Para contrarrestar esa adulteración conceptual, merece subrayarse un aspecto central del sistema de reparto: la sostenibilidad del régimen de seguridad social depende del crecimiento económico y de su capacidad de generación de empleo registrado. Este es el criterio básico para comprender el sistema previsional, que se complemente con el valioso reaseguro de contar con un fondo de activos financieros de respaldo.

El FGS fue constituido para garantizar el pago de las jubilaciones ante eventualidades negativas que lo pongan en riesgo. Es un fondo contracíclico de la Anses para cuidar el dinero de trabajadores y jubilados. Uno de sus principales objetivos es la preservación de los activos y para ello debe buscar una rentabilidad que permita su sustentabilidad. La descapitalización de esa caja de respaldo o la liquidación de activos (un stock) para el pago de retroactivos en haberes medios y altos (un flujo) como se definió con la “reparación histórica” violenta ese objetivo central del FGS. 

El gobierno está alterando el funcionamiento del sistema de seguridad social, que luego de enterrar a las AFJP había conseguido una cobertura previsional universal y ampliación de derechos sociales hasta alcanzar a 17 millones de personas. En estos días de intensos debates por la reforma previsional aparecieron nostálgicos de las AFJP, quienes deberían recordar que las jubilaciones que entregaba el sistema privado luego de diez años de aportes no alcanzaban ni a la mínima, y a la vez deberían observar la experiencia chilena de AFP que es un fracaso en cuanto al alcance de la cobertura y al monto del haber mensual obtenido al momento de la jubilación.    

El objetivo que persiguió el FGS hasta fines de 2015 era conseguir rendimientos positivos en sus inversiones y, de ese modo, preservar el dinero destinado al pago de las prestaciones que otorga la Anses. También era un vehículo para dinamizar la demanda global. Para fortalecer el círculo virtuoso del crecimiento económico y sustentabilidad del sistema previsional de reparto, el FGS destinó poco más del 10 por ciento de los recursos a inversiones productivas y de infraestructura. De esa manera promovía el empleo formal, que implicaba mayores contribuciones al sistema de seguridad social, y generaba un efecto multiplicador en ingresos impositivos (IVA, Ganancias, Combustibles), incrementando así los recursos de la Anses contribuyendo a su sustentabilidad. El financiamiento de proyectos productivos aumentaba el nivel de actividad de la economía en general, subía el empleo y, en consecuencia, el consumo, que seguía así alimentando el círculo virtuoso. 

Cuentas 

Para observar con rigurosidad la evolución del FGS es necesario bucear en registros anteriores al actual gobierno, puesto que los últimos informes oficiales alteraron el comienzo de la serie para minimizar el aumento pasado y exagerar el recorrido desde diciembre de 2015. Otras dependencias oficiales están aprendiendo del manual de acomodar estadísticas del Indec de Macri. El último informe del FGS presentado en la Comisión Bicameral del Congreso Nacional, en julio pasado, muestra la tasa de crecimiento anual (2010-2015) de 30,1 por ciento, destacando que en 2016 el aumento fue de 31,8, y que en el acumulado enero-junio fue de 13,2 por ciento.  

El detalle de la manipulación de la interpretación del comportamiento del FGS es que el análisis debería realizarse desde el 5 de diciembre de 2008, cuando los activos fueron transferidos a la Anses. Esos 98.083 millones de pesos recuperados crecieron hasta superar los 550 mil millones de pesos antes del cambio de gobierno, lo que representa un crecimiento del 460 por ciento, casi un alza del 35 por ciento anual. Medido en dólares, el valor del FGS pasó de 28.440 millones a casi 60.000, un aumento del 109,6 por ciento.  

El cálculo de la gestión macrista anotó un valor del FGS en 48.669 millones de dólares el 31 de diciembre de 2015, disminuido por el impacto de la fortísima devaluación, para subir a 55.228 millones a fines de 2016 y a 60.555 millones al 28 de junio de este año, según el último informe oficial. Recién después de 18 meses el gobierno de Cambiemos recuperó el valor en dólares del FGS.  

Confusión

La función que cumple el FGS lanzado a un círculo virtuoso de crecimiento y valorización de sus activos están disponibles para eludir la estrategia de debilitar el sistema previsional de reparto. El gobierno decidió transitar otro camino, el del desfinanciamiento de la Anses y la utilización de esa caja para atender las cuentas de las provincias, privilegiando en clave electoral a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Un reciente informe del Cifra-CTA advierte que resulta llamativa la preocupación oficial acerca de la sustentabilidad previsional cuando implementa medidas que significan pérdida de recursos de la Anses. Las precisa para dejar en evidencia el sentido de la política de Cambiemos: 

Con la reforma tributaria se prevé modificar el Impuesto a las Ganancias de modo tal que la Anses perdería el 20 por ciento de lo que recibe de lo recaudado por ese impuesto: 128.452 millones de pesos, según el proyecto de Presupuesto 2018. 

Para compensar en parte esa merma, en la reforma se ordena destinar el 100 por ciento de lo recaudado por el denominado impuesto al cheque a la Anses, que suma a lo ya presupuestado 60.521 millones de pesos adicionales. En términos netos, la Anses perdería 67.931 de pesos millones en 2018, más del 5 por ciento de sus recursos.  

Pero según el acuerdo con los gobernadores, después de 2022, la Anses también perdería la recaudación del impuesto a los débitos y créditos.  

Además, la reforma tributaria propone reducir los aportes patronales destinados al régimen de jubilaciones y pensiones, el PAMI, el Fondo Nacional de Empleo y las asignaciones familiares. 

El informe estima que el total de jubilaciones y pensiones tendrá una merma total de entre 65.000 millones y 75.000 millones de pesos el año próximo con el cambio de fórmula. Suma que trepa a unos 100 mil millones de pesos para todo el sistema de seguridad social. Ese dinero que el gobierno se “ahorra” es para cubrir los cambios impositivos que benefician especialmente a la Provincia de Buenos Aires y a las empresas. 

La gobernadora María Eugenia Vidal recibirá unos 40 mil millones de pesos adicionales en 2018 y hasta 65 mil millones de pesos más en 2019 por la actualización del denominado Fondo del Conurbano, dinero que aportará el gobierno nacional y una parte que dejará de percibir el resto de las provincias. Así el presidente Mauricio Macri facilita fondos para volcarlos en el conurbano bonaerense y gestionar desde esa base territorial la reelección de ambos en 2019. Como los gobernadores no quisieron ser los únicos aportantes a esa campaña electoral perdiendo en la distribución de recursos coparticipables, apuntaron hacia los jubilados. 

Las balas de goma y los gases lacrimógenos son los accesorios necesarios para cerrar ese de esquema de financiamiento de la campaña electoral para las reelecciones de Cambiemos.  

Fuente: Pagina 12 


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