LOCALES
La municipalidad sin rumbo
19 de marzo de 2018
¿Y donde está el piloto?

Todos dan cuenta de que tras su afección cardíaca, su licencia médica interrumpida por la muerte de Pirincho Roquel, el intendente Roberto Giubetich se encuentra en la comunidad adventista de Puíggari en Entre Ríos.

Conocido es el lugar porque allí se realizan tratamientos para el abandono de distintas adicciones. Al tabaco es el problema que se fue a atender el intendente. 

Mientras tanto la gestión municipal se encuentra en rumbo totalmente incierto. 

El intendente a cargo Fabián Leguizamón no puede tomar decisiones, porque el vacío de poder hacia su figura es importante, en tanto no pertenece a la línea interna de Giubetich en el radicalismo.

Formalmente quienes deciden son César Guatti, secretario de gobierno, y Jorge Caminitti, secretario coordinador. 

La falta de fondos para el pago de salarios tiene al SOEM movilizado, que en vez de increpar a los funcionarios del ejecutivo, ya avisaron que en la próxima sesión del consejo deliberante la “van a pudrir”, como si el cuerpo legislativo local es quien debe dar las respuestas a la falta de fondo, y retraso en el pago de salarios. 

Esas acciones del SOEM, encabezado por Pedro Mansilla, parecen más un arreglo entre el intendente y el titular del sindicato.

Mientras tanto el secretario de obras públicas Raúl Campagnucci renunció por el desastre de la obra del cementerio, además del desastre en el que se encuentra la ciudad. La directora de obras públicas Paola de Gaetano, esposa del edil Daniel Roquel, también presentó su renuncia que guarda Leguizamón esperando resolverse cuando vuelva Giubetich. 

Las herramientas financieras que espera la gestión municipal de Cambiemos desde el gobierno nacional se demoran, en tanto la administración de Macri demora la ayuda a la provincia, y a Gallegos mientras no reduzca la planta de empleados no le va a mandar ayuda directa como ATNs. 

Así las cosas todos esperan la vuelta de Giubetich, como el salvador de esto que parece no tener suerte y mucho menos rumbo, mientras quién no asoma ni por asomo es el senador nacional Eduardo Costa, responsable también de lo que sucede en Río Gallegos.

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