LOCALES
Ariznabarreta: "A Vicente lo mató la ambición de los demás"
19 de diciembre de 2017
"Te voy a contar un secretito. Estoy preparando una sorpresa para los empleados de los bazares. Les voy a regalar un viaje al Caribe para que se vayan de vacaciones con sus familias. ¿Qué te parece?".

Así le contó Vicente Maillo (60) a su amigo Alejandro Ariznabarreta el plan que lo entusiasmaba. Lo hizo en el recorrido diario en bicicleta que compartieron durante 20 años, poco antes de que lo asesinaran a puñaladas en su casa de Río Gallegos. Por el crimen fue detenida toda la familia de la víctima.

Mientras recuerda ese diálogo, Alejandro -un locutor retirado- explica que todavía no puede entender lo que le pasó a su amigo: “No acepto su muerte, tampoco que lo hayan asesinado, y menos que haya sido su familia”, asegura en una charla con Clarín. 

-¿Por qué cree que lo mataron? 

-Vicente era un tipo multimillonario pero austero. Salía en una bicicleta que su padre le había regalado en 1974, tenía una camioneta Kangoo y era sencillo para vestir. Pero su familiares eran todo lo contrario. Les ganó la avaricia. Vicente se dio cuenta que todos vivían de la plata de él, que se la sacaban sin decirle nada y tomó la decisión de dejarlos sin herencia. Se cansó. Ellos se vieron acorralados económicamente, se dieron cuenta que podían quedarse sin nada. Y lo mataron. 

- ¿Pero con tanta saña? 

-Es que Vicente se enamoró de la mujer equivocada. Ella estaba en la prostitución, la rescató y reconoció a los dos hijos que no tenían ni apellido. El les dio el suyo. Y con el correr de los años los chicos se abusaron. Yo no sé si alguna vez lo quisieron como padre. Lo que querían era la plata. 

-¿Vicente le contaba cómo estaba su relación? 

-Hablaba poco de su mujer. O mejor dicho, nada. No se los veía juntos en el último tiempo. Se notaba que las cosas no andaban bien. Pero él hacía silencio. Cuando salíamos a andar en bicicleta nunca hablaba de sus dolores. Además andaba muy mal psicológicamente por el suicidio de su hermano mayor. "Como no me di cuenta que iba a hacer una cosa así", repetía. 

-Ese dolor no le impidió saber lo que pasaba con su familia 

-No. Yo lo digo en criollo: se dio cuenta de que lo estaban "caminando". Entonces repartió la herencia con su hermana y sus sobrinos. Porque además entendió que el dinero que le habían dejado el hermano y los padres era de su familia. Eso le costó cuatro puñaladas. A Vicente lo mató la ambición de los demás, lo mató su amor. 

Vicente Maillo era un conocido comerciante de Río Gallegos. Era dueños de dos bazares y tenía varias propiedades. La madrugada del 16 de noviembre fue apuñalado. Lo encontraron muerto en su cama. Su mujer, que estaba atada a una silla, dijo que habían sido víctimas de una entradera. Pero en la casa no faltaba nada. 

Horas después, su suegra confesó que en realidad lo había asesinado un sicario contratado por la familia que estaba “enojada” porque Maillo los había dejado afuera de la herencia, cercana a los $ 17 millones. 

Además de la suegra de la víctima, María del Carmen Espiritoso (83), fueron detenidos su esposa, Susana Reina (54); y los dos hijos de la mujer Luis (23) y José (34), a quien Maillo les había dado su apellido. 

Espiritoso se hizo cargo del crimen para dejar afuera al resto. Pero los investigadores no le creen.

El 4 de diciembre, la Policía detuvo al presunto sicario. Fue en Campana, en la provincia de Buenos Aires. Aunque la suegra de Maillo dijo que el arreglo había sido por $ 38 mil, los investigadores aseguran que el joven, identificado como Cristian, recibió $ 200 mil para cometer el crimen. 

El nexo con el sicario fue una joven que tenía una relación con el hijo menor del comerciante. Habría sido Luis el encargado de trasladar hasta Río Gallegos al autor material del crimen, en un Audi A4 que había comprado durante su estadía en Buenos Aires. 

- ¿Cómo era la relación entre Vicente y sus hijos? 

-Creo que bastante distante. Luis se fue a estudiar a Buenos Aires y parece que andaba mucho en la noche, donde conoció a la chica que le habría presentado al sicario. Y me enteré que José tenía algunos problemas de adicciones. De todas maneras, Vicente siempre los mantuvo sin pedir nada a cambio. 

-¿Cómo vive su ausencia? 

-Para mi se fue de viaje, estoy esperando que vuelva. Le repito que todavía no acepto su muerte. La muerte de un tipo que todas las navidades recorría en bicicleta todas las iglesias del pueblo, el que se reunía a compartir una copa con sus amigos de la secundaria. Al menos tuvo una despedida como la que se merecía. Ni en el velatorio de Néstor Kirchner vi tanta gente como en el de Vicente. Ojalá descanse en paz. 

Fuente: Clarín 


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