LOCALES
Ambiente calificó de “crítica” la situación del Vaciadero Municipal
4 de septiembre de 2017

La Provincia intimó al Municipio para que se sanee el Vaciadero Municipal, comprando maquinaria, ordenando el lugar y tapando los focos ígneos. Afirma que desde 2015 a la fecha se han hecho 45 inspecciones y no hubo respuestas. La Secretaría de Estado de Ambiente, a cargo de Mariano Bertinat, informó que ha realizado, desde el año 2015 a la actualidad, 45 inspecciones al Vaciadero de Río Gallegos, notificando a las autoridades municipales que deben actuar de acuerdo a lo establecido por la normativa ambiental.

Señalaron que se realizaron intimaciones a la Municipalidad de Río Gallegos, solicitándose que se arbitren los medios necesarios para adquirir maquinaria, ordenar el Vaciadero y tapar los focos ígneos, sin obtener respuestas ni cumplimiento alguno de lo solicitado, por lo cual se iniciaron acciones administrativas que se encuentran en etapa de instrucción.

Recordaron que desde el año 2015 se encuentra en curso un amparo en la Justicia local (en épocas en que el intendente era Raúl Cantín), el cual había ordenado a la Municipalidad de Río Gallegos el ordenamiento del actual Vaciadero y la pronta puesta en marcha de la nueva obra de relleno sanitario sobre la ruta a Punta Loyola.

En el último informe elaborado por la Secretaría de Estado de Ambiente se deja constancia de las irregularidades y el actuar de las autoridades municipales, especificando, por ejemplo, que en todos los sectores del predio se observaron residuos sin tapar y con presencia de vectores de infección. “Se observaron personas ajenas al Vaciadero clasificando y recolectando basura informalmente en distintos sectores del mismo”, sostuvieron. 

También señalan que “se distinguieron niños y menores de edad realizando recolección informal de los residuos”.

Efluentes y residuos patogénicos

En su comunicado, Ambiente sostiene que en la “zona exclusiva de tránsito para camiones atmosféricos”, se visitó el sitio específico de vertido de efluentes líquidos que arrojan los camiones cisterna donde los desechos fluyen hacia la zona de marismas y se pudo verificar allí que se ha avanzado sobre ella aproximadamente unos 5-10 metros, con el agravante de encontrarse un camión atmosférico perteneciente al mismo municipio local vertiendo líquidos de origen desconocido.

En la fosa destinada a “decomiso” de alimentos en mal estado provenientes del departamento de Bromatología, se constató la presencia de residuos biopatogénicos de origen incierto incinerándose dentro de la misma, práctica que está prohibida por ley. Además cabe mencionar que la misma deber ser usada exclusivamente para alimentos decomisados. 

En el sector de las fosas destinadas a los desechos provenientes de la industria frigorífica, se visualizó que las tres (3) fosas se encuentran abiertas y con residuos de partes de animales crudas, sin el respectivo tratamiento de cocción para eliminación de patógenos, los cuales estaban siendo faenados por individuos desconocidos y ajenos al lugar. Como agravante, en su interior existían residuos de distinto origen, tales como escombros, maderas, restos de poda, bolsas y restos materiales provenientes del cementerio local (restos de ataúdes, coronas mortuorias y lápidas).

Incendios

También señalan que se observaron varios focos de incendio en distintos sectores del predio y en la periferia del Vaciadero, advirtiéndose que el alambrado perimetral se encontraba en condiciones precarias, presentando faltantes y sectores desprovistos de alambre que permitirían que los vecinos ingresaran por allí.

Destaca además el informe que la quema constante a cielo abierto de residuos sólidos urbanos “trae como consecuencia la liberación de gases, tales como dióxido de carbono, monóxido de carbono, dioxinas y furanos, metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, cromo, entre otros), material particulado, dióxido de azufre, ozono”.

Los efectos inmediatos a la salud producidos por estos contaminantes son ardor en los ojos, irritación de las vías respiratorias y exacerbación del asma, entre otros. 

“Existen también efectos causados en el mediano y el largo plazo, como enfisema pulmonar, cáncer, disrupción endocrina, espina bífida, malformaciones y alteraciones neuroconductuales, estas últimas causadas por las dioxinas y los furanos, que son las sustancias más tóxicas que existen en el planeta y que se forman durante la combustión de residuos orgánicos”.

Finalmente, desde la cartera ambiental provincial indicaron que estas acciones representan serios incumplimientos a la Ley General del Ambiente, la Ley 2.658 de Impacto Ambiental de la provincia de Santa Cruz, la Ley 2.829 de Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos, la Ley 3.163 de Conservación de las Aves Playeras y Migratorias y la Ley 3.133 sobre la Calidad del Aire.

Traslado del Vaciadero

Entre las intimaciones de la Secretaría de Ambiente se encuentra “la pronta puesta en marcha del nuevo relleno sanitario”, en referencia al traslado del Vaciadero a la nueva zona elegida cercana a Punta Loyola.

La realidad es que ese proyecto, aprobado en su momento por el Ministerio de Planificación en tiempos de Julio de Vido y en la intendencia Raúl Cantín, se encuentra hoy por un lado con la readecuación, ya que pese a haber sido transferido el 50% del costo del proyecto (25 de 50 millones de pesos estimados), sólo se avanzó con el mallado en el terreno donde se enterrará la basura, lo que derivó en una denuncia penal realizada por el Ministerio de Ambiente de la nueva gestión, quien se quedó a cargo de este tipo de proyectos al desaparecer el Ministerio de Planificación. 

En tanto, en la reactivación del proyecto, que incluyó una visita del propio Sergio Bergman al actual Vaciadero, se verificó que del plan original, la gestión de Cantín/Grasso quitó la realización de la planta de transferencia, imprescindible para poder hacer el traslado de la basura a su disposición final, distante a 30 km. de la ciudad. Desde entonces, se ha avanzado en las gestiones con el Gobierno Nacional para que se autorice el uso del dinero disponible del “viejo” proyecto del Vaciadero para la compra de la maquinaria necesaria para la planta de transferencia que se montaría donde hoy funciona el actual basural.

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