ANALISIS
POR SUPUESTO
26 de octubre de 2018
El presupuesto fue aprobado por mayoría y terminó la historia justo donde empieza.

Atrás quedaron los discursos de arengas, las charlas entre pasillos, las roscas que no tienen sentido y la política en estado comatoso.

Los burdos cobardes que llevan a los milicos en la sangre (literalmente), sueltan bravuconadas de guapa sin sentido alguno: pretende hacer de cuenta que lo tienen que agarrar porque sino quién sabe qué hace, pero si el que te sostiene es Pablo Tonelli, que tiene el tono muscular de una ameba, entonces tanto no estabas intentando. ¿Y por qué hace tal cosa, el falso Canelo, rey de canela, el hombre sin votos que ingresó a la política por sus humedades de familia asesina? Porque maneja los tiempos de los medios y las cámaras.

Por supuesto.

La cosa es más o menos así: arreglan con los medios armar quilombo, afuera la cosa está espesa, suelta un insulto simple, le pide a otros cuatro corruptos que lo agarren y los medios lo filman. Lo aumentan, le dan la orden a los perritos fieles de la cana para que muerdan, ladren y anden en sus votos (nadie mató a un policía motorizado) y ellos, canes babeantes avanzan porque nacieron así, con el corazón ortiva, burro y desescolarizado.

Los ropaprestada, que cumplen el mismo rol que las doncellas de taco aguja y vestido corto que le pasaban las cartas a Sofovich en La Noche del Domingo, secretarios del poder pero con armas y palos, golpean al pueblo que tranquilamente podría también engrosar las filas policiales pero deciden defenderse y no actuar en defensa propia, como todo cana asno, ágrafo y manguepizza.

Larreta sonríe en las sombras, es el Master Of Puppets de la historia cruel, y sabe que su calva brillará, brillará, sin cesar (ésta es la luz de Cristo).

Por supuesto.

La democracia se ríe en una orgía de sed y sangre con Bolsonaro, Olmedo, Fantino, Baby Etchecopar, Alfredo Casero y otros tantos recipientes de pastillas para no dormir jamás, pastillas para no soñar, pastillas para tener pesadillas, pesadillas para para morir un poco más. La democracia, hipervalorada por mercachifles del desencuentro artero.


Un grupo de doncellas bailan mientras las juventudes no tan jóvenes que bancas supieron conseguir, generan el CRINGE de la jornada con gigantografías de Lagarde, banderas de Estados Unidos, homenajes tardíos y en las sombras, no son más que un puñado de hermosas intenciones, de buenas intenciones, de fuegos artificiales en el medio de la cuarta guerra mundial, buenas intenciones, tan pero tan buenas, que si le dicen que mueva la cola no la van a mover (tampoco van a morer).

Por supuesto.

¿Estará mal cotizada la democracia?

¿Estará mal cotizada la bandera?

¿Estará bien cotizada la derecha?

¿Estará bien cotizada la cosa que tiene que ver con lo que pasa?

El mundo suele sacudirse de su espalda molestias mediante fenómenos naturales, tormentas, inundaciones, terremotos, volcanes, apocalípsis, lluvias de sapos y el programa de Tinelli.

Acaso estará el planeta sacándose de encima finalmente a la gente, usando a la propia gente como arma de destrucción + IVA.

Qué show espantoso. Justicia para nadie.

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