ANALISIS
NO SE HAGAN LOS MACHIRULOS
29 de mayo de 2018
Como cuando un boxeador provoca, provoca y provoca, hace burla, baila hacia atrás, señala al contricante, se ríe, habla con el público, bosteza y terminan pegándole una trompada en la mandíbula que le pulveriza la carrera.

Como cuando un jugador de fútbol empieza a pisarla porque tiene el cero a cero asegurado y con un empate pasa a la próxima fase, la pisa, la muestra, la mueve de pie a pie, pone el cuerpo, se ríe, rechaza los chiflidos amparado en que PUEDE hacer eso, y de repente se distrae, le quitan le pelota, corre el defensor que le sacó la pelota, se la pasa el mediocampista, el arquero estaba adelantado, se come un gol desde la mitad de cancha y pierde el campeonato.

Como cuando un presidente se ceba apuntando y señalando sobre su hombro, gritando que la culpa es siempre del gran bonete, o de alguien más, y sus lacayos de pelo recortado en barbería fanfarrona le mienten a todo el mundo y creen que con sólo decir la mentira, pasa a ser verdad, y de pronto ese presidente retorciéndose en su propia locura y falta de coraje apunta contra una mujer a la que acorralan con causas inventadas, con libros, diarios y programas de televisión, diciéndole loca, y ella contesta con un twit sin darle importancia.


Como cuando todo el país habla de la palabra "Machirulo". Como cuando hacen informes especiales en los programas para descubrir a la palabra. Como cuando mucho macho nabo rechaza a la palabra porque odia a la mujer en líneas generales. 

Como cuando el boxeador no sabe boxear.

Como cuando el jugador no sabe jugar.

Como cuando un presidente no sabe gobernar.

Así.

Como cuando ponés a un ministro sentado al lado tuyo para que asienta con la cabeza, o para echarlo cuando sea oportuno diciendo que es culpa de él la inevitable debacle económica.

Como cuando estás asustado.

Como cuando generás con un twit que ahora todo el mundo de por sentado el voto en bloque positivo a la ley de interrupción voluntaria de embarazo.

Como cuando usaste el arma del enemigo en su contra e hiciste Kung Fu.

Como cuando dejaste babeando en sus babas al babeador.

Como cuando demostrás que ninguna mujer en la política nacional tiene la chispa, el carisma, le velocidad ni el humor para generar con un simple twit que le baja el precio a lo dicho por el presidente (lo único a lo que se le baja el precio en este gobierno, es a sus propios ministros), que ese twit sea primera tendencia nacional y tercera tendencia universal.

Como cuando hacés que toda la tele analice una palabra.

Como cuando hacés que con algo que decís o escribís, le cambiaste el humor de un volantazo a una nación que sufre.

Así.

Como alguien muy corto contra una mujer muy muy superior.

Así.

Como lo frágil de la locura, pensando dónde habrá consuelo, volviéndonos locos con su forma de ser, sabiendo que somos unos locos que nos dimos cuenta que el tiempo es muy poco, porque no estamos locos, y sabemos lo que queremos.

Así.

Traeme la copa.


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