ANALISIS
CRISIS
4 de septiembre de 2018
"Las épocas de crisis me encantan porque me dan adrenalina", dijo la diputada por CABA Elisa Avelina Carrió, chaqueña y madama superiora de la esposa de un senador holgazán, a horas del anuncio del ajuste más brutal que recibió la Argentina desde 1810.

Crisis, llama la irresponsable aporteñada a la pobreza, en un momento en el que empiezan a crecer los casos de desnutrición, la gente que cae a vivir a la calle, los hechos delictivos por personas que jamás delinquieron pero que no les queda otra. 

Como el nene de 13 años que murió hace horas en el Chaco.

De un tiro en el pecho.

De un balazo que no parece haber sido de goma, que no sabemos si dolió, pero sí sabemos que fue rápido. Y fue letal.

La adrenalina de ese disparo en el medio de una crisis en la que un nene de 13 años se sumó a un saqueo.

No sabremos si ese niño en el futuro iba a estudiar, cortarse el pelo, ser educado, trabajador y convertirse en Fernando Sánchez.

No sabremos nunca si ese niño al que mató otra persona, otro chaqueño o chaqueña, llegará a desfilar por los programas de televisión con la voz engolada como el solitario perdedor de Fernando Iglesias (y todos sabemos cuál es la única iglesia que ilumina).

No sabremos nunca si ese chico sintió a la crisis o si sintió a la adrenalina.

Si le encantó o si pensó que era una época.

Si evaluó que Carrió gana un cuarto de millón de pesos por mes.

Si pensó que como su empleada la señorita Z, se la pasa de viaje en viaje por playas paradisíacas con jóvenes efebos como partenaires.

No sabremos si el chico al que asesinaron quizás el año que viene, ya con 14 votaba a Carrió.

A Macri.

O a Kicillof.

Pero sí sabremos que otra vez, no vamos a permitir que la crisis cause nuevas muertes: es la irresponsabilidad, los hombres y las mujeres, y el poder el que está matando a nuestros chicos.

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